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Pero es que la festividad decembrina no es solamente villancicos y cánticos al niño que ha nacido. Es la reiteración de costumbres, tradiciones, modos de ver y de sentir, paseos, apuestas de aguinaldos y muchas otras razones más.
Por eso dicen que el símbolo de la reconciliación entre los pueblos ha sido una constante en la cultura colombiana, adornada de matices regionales y el vibrar del folclor popular.
Muchos se resisten a creer que los congresistas, como la mayoría de colombianos, sienten el calor de la Navidad o las festividades de Fin de Año.
El contagio decembrino abre las compuertas del entusiasmo parlamentario, hasta el punto que al finalizar la jornada legislativa la cordialidad dio paso a los aguinaldos sin distingo de bancada o color político y las rencillas propias de quienes tienen la enorme responsabilidad legislativa de mantener la institucionalidad se convirtieron en festones de concordia y caja de resonancia a las campanitas que desde Belén vienen anunciando hace más de dos mil años, el nacimiento de un ser que siempre será para nosotros un niño y para los cristianos el símbolo redentor.
Estas fechas, cargadas de nostalgia para adultos, de tristeza para huérfanos y viudas por la violencia que permanentemente azota estas comarcas de Dios, de esperanza para los desplazados, de optimismo para los minusválidos de la guerra, de enjundia para quienes encarnan la fuerza pública y de mayores compromisos para quienes ostentan el favor popular en las corporaciones públicas, son el mejor pretexto para reconciliar los corazones y desarmar los espíritus impetuosos y desordenados.
Aquí, en el escenario de la democracia, en este Congreso de la República tan cargado de historia y elocuencia, también los villancicos están en el Orden del Día, aunque las creencias y disparidades políticas no se consignen en las actas.
El común denominador es el entusiasmo que despierta una nueva Novena de Aguinaldos, o la satisfacción del deber cumplido, o la dinámica de un trabajo agotador, pero al fin y al cabo provechoso.
Cualquiera que sea la razón, lo único real y tangible es que la Navidad convierte al Capitolio Nacional en receptor de costumbres regionales en cabeza de sus senadores y representantes, quienes al compartir un almuerzo, o una cena navideña, o por qué no, un brindis de amistad, resuelvan su liderazgo y dan a conocer sus proverbiales costumbres raizales por medio de pequeños detalles que resaltan sus artesanías, sus ritmos locales o sus comidas típicas.
Al fin y al cabo, diciembre es el mes del gozo, el jolgorio, la reflexión, la alegría, el llamado a nuevas amistades y la expresión de una colombianidad que nos hace orgullosos de una Patria llena de contrastes y valores. Por alguna razón en todos los rincones resuena una frase preñada de realidad, y que ¡ah falta nos hace a los colombianos!: ¡Paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad!
La oficina de Información y Prensa de la Cámara de Representantes considera oportuno vincularse a estas alegres festividades de Fin de Año y es por ello que quisimos recoger entre algunos sectores étnicos y culturales y regionales, que tienen representación en la corporación, algo de sus costumbres y tradiciones, y de esa forma dar a conocer a la opinión pública algunas facetas ajenas a su labor legislativa, mostrando la manera como celebran la natividad en algunas regiones de la geografía nacional, no sin antes desearles a todos y cada uno los colombianos un mundo lleno de felicidad y prosperidad en estas y todas las navidades.
COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES:
Representante Julio Gallardo Archibol
“En San Andrés, la Navidad es una época muy importante para los isleños, porque la celebramos en familia, reunidos cenamos y se reparten los regalos.
Es una temporada muy festiva para nosotros, muy significativa y esencialmente para estar en familia. Se procura que esa noche se congregue la mayor parte de los integrantes de cada familia.
Igualmente los templos celebran sus ritos religiosos, eso sí por un lado los fieles de la Iglesia Católica y por el otro, la bautista. Se escuchan serenatas y por las calles transitan grupos de personas que vistan diferentes hogares mientras van cantando villancicos y portando manjares para obsequiar a sus amigos.
Representante Silfredo Morales
Como representante de las comunidades negras y la Costa Caribe para mí diciembre es un mes muy hermoso. Me preocupo porque las comunidades menos favorecidas tengan tranquilidad, que la sonrisa se vea reflejada en los niños.
Pido regalos, ropa, comida a las empresas y en una fiesta los distribuimos entre los niños más pobres. Les agasajamos en un escenario recreativo con otras actividades lúdicas, recreativas, y deportivas. Montan en carros, coches, trenes, gozan mucho en esos momentos.
La fiesta se realiza del 17 al 28 de diciembre. Esos los invierto para las comunidades afro descendientes y aquellos que necesitan mi apoyo.
El día del cierre de la novena se hace una cena para las personas que asistieron a ella. Se entregan los regalos. A los ancianos les ofrecemos una comida especial y les damos obsequios navideños. Las invitaciones cubren a todas las comunidades. Vamos a los sitios, en buses contratados.
Yo entrego premios en algunos sectores, a las calles mejores arregladas en diferentes municipios.
Representante María Isabel Urrutia Ocoro
La Novena se reza en diferentes casas. Después de la oración, se baila y se comparten unos tragos.
Yo, por tener raíces chocoanas y caucanas, pero nacida en el Valle del Cauca, celebramos en medio de una mezcla de comidas y costumbres, pero en la cena predomina el manjar blanco, el aborrajado y los tamales de dos tapas. Tomamos aguardiente Blanco del Valle y bailamos salsa.
Las fiestas en casa hogar son muy “bochincheras”. En los barrios más populares sacan los bafles o cabinas de potentes equipos de salud y toda la cuadra se reúne a bailar y a tomar.
El 25 en Cali las familias parten al paseo de “olla”. Algunos van a la zona campestre de Jamundí, o a Potrerito y al Parque de la Salud del Río Pance, sitio tradicional para el baño y la comida de un rico sancocho de gallina.
COMUNIDADES INDIGENAS
Representante Orsinia Polanco Jusayu
Para la cultura wuayu el tiempo rige más en función de la lluvia, el sol y la naturaleza. Los indígenas de este lugar de Colombia le rinden mucho culto a esos elementos o íconos por vivir en una zona desértica.
Para esta comunidad indígena, la navidad no es tan importante, aunque se unen y realizan una “Yanama”, que significa, reunirse y hacer una minga, para un trabajo especifico, puede ser limpiar un terreno, y después de esta actividad se brinda una comida donde se incluye chivo, friche, con bollo limpio, mazamorra y beber chirrinchi.
Los regalos para los niños no se acostumbran, a no ser que un político los obsequie. Obviamente son bien recibidos. Los juguetes los padres no los compran, los fabrican manualmente de arcilla porque prevalece lo que brinda la naturaleza
OTRAS REGIONES DE COLOMBIA
Representante Fernando Tafur
En el departamento de Bolívar se celebra en familia, se rezan las novenas. El 24 de diciembre con regocijo y gozando del aire del Mar Caribe, nos reunimos en familia para cenar con tamal, y al son de una parranda.
Representante Pedro Antonio Jiménez Salazar
En Antioquia se celebra la Navidad con mucha emoción, con mucha alegría. Nos reunimos en familia para rezar la Novena de Navidad. Tradicionalmente durante los nueve días hacemos la novena en igual número de casas de parientes. Cada casa prepara la comida, la natilla y entrega regalitos. El 24 nos juntamos todos en una finca en Sopetrán.
Representante Jorge Eduardo González Ocampo
En Manizales la Navidad significa un gran festejo, pero alejados de la pólvora. Se comen tamales, natilla y buñuelos. Se celebra con cantos, villancicos, danzas y se entregan regalos. Es una fiesta de familia.
Los obsequios para los de la casa se colocan en el arbolito, si son invitados se les entregan antes de la Navidad. De cena se hace pollo, pavo o cerdo y ensalada de frutas. El 25 descansamos después de una pesada noche de fiesta.
Representante Alfredo Ape Cuello
En el Cesar el 24 durante el día hacemos una reunión familiar con agrupaciones musicales y entregamos los regalos. En la noche acostamos a los niños y hacemos una cena para los adultos con pavo, cerdo y la comida típica tradicional acompañada de whisky y vallenato, por su puesto.
El 25 vamos a un pueblo que se llama Patillal que celebra sus fiestas y hace un festival vallenato. Llegamos allí al medio día. En Valledupar se llama desengûayave y hacemos grandes parrandas con sancocho. En la noche viene el baile de las agrupaciones vallenatas.
El 22 o el 23 de diciembre escogemos algunos barrios o municipios y llevamos regalos a los niños de estrato uno en Valledupar.
Representante Juan de Jesús Córdoba
En Boyacá la época nos convoca a recogimiento, a la amistad, a la reconciliación. Nos disponemos para esperar la visita de todos los parientes, a la gente de corazón, para compartir una comida, un vino, una fiesta.
El 24 hacemos la entrega de regalitos reunidos en familia en medio de abrazos, alegría, disfrutando de los buenos recuerdos, llantos y felicidad.
La cena es tradicional y depende del gusto de cada familia. El 25 hacemos un paseo de rigor a una finca en cualquier sitio y compartimos con la gente que por esta época visitan nuestra familia.
Representante Rodrigo Romero Hernández
En los municipios de Santander se celebra un aguinaldo organizado por todas las alcaldías en los días de la novena. Se reza en distintos barrios con matachines, comparsas y carrozas.
Una vez terminada la novena viene la parranda que ya es tradicional en cada uno de los municipios. En Bucaramanga, por ser la capital, la fiesta es mucho más sobria. Generalmente es en familia, pero en algunos barrios populares se hace la novena cantando villancicos y después se arma la parranda.
Los regalitos se entregan el 24 o 23 de diciembre en los barrios con las diferentes instituciones y empresas, Nuestro Partido Conservador ofrece actividades de carácter social, fundamentalmente con los niños de los barrios pobres de Bucaramanga y Floridablanca.
OFICINA DE INFORMACION Y PRENSA